Historia del arroz en España. Villarroz. Cocinamos por ti.

HISTORIA DEL ARROZ EN ESPAÑA

Valencia ha sido la cuna del cultivo arrocero en España y su introducción se atribuye a los árabes durante el siglo VIII. Dentro de Valencia, la comarca de Sueca y las tierras próximas a la Albufera de Valencia, son las más antiguas y tradicionales.

Después de la Reconquista de Valencia en 1238, los caballeros aragoneses se repartieron las tierras pero sufrieron las consecuencias de su falta de adaptación a las zonas pantanosas y en ellos se cebó el paludismo. A partir de ese momento, y durante siglos, lucharía la difusión del cultivo frente a las leyes prohibitivas o limitaciones del mismo. Llegó a autorizarse, únicamente, en terrenos naturales pantanosos improductivos para otras cosechas.

Antes del desarrollo de la maquinaria agrícola, la implantación y mantenimiento del cultivo del arroz contó con las única fuerzas humana y animal. Las siembras se realizaban por trasplante, planta a planta. El control de malas hierbas y la siega también se hacía manualmente como en otros cereales, empleando gran cantidad de mano de obra, con la agravante del fango, el bochorno, los insectos y el paludismo o malaria que transmitían.

Desde la Edad Media, su cultivo siempre estuvo restringido por ser consideradas las aguas estancadas foco de enfermedades. Durante el siglo XIX se produjo su expansión sobre los fundamentos asentados durante el siglo XVIII por José Antonio Cabanilles. El botánico valenciano, anticipándose al concepto de desarrollo sostenible, condicionó su cultivo a la renovación de las aguas de riego, al distanciamiento de los núcleos de población y a la siembra en tierras que no fueran aptas para otros cultivos. En el mismo siglo el arroz apareció para no volver a desaparecer en el Delta del Ebro de la mano de familias valencianas.

Más al sur, y también acompañado por agricultores valencianos, su implantación en las marismas del Guadalquivir fracasó a principios del siglo pasado para arraigar definitivamente, tras un lapso de casi dos décadas de abandono. Actualmente es el mayor arrozal de Europa. Paralelamente, y también dentro del marco de la política de colonización, su cultivo fue extendiéndose poco a poco por Extremadura.

Durante el siglo XIX se produjo una clara expansión de la superficie cultivada con arroz en las tierras valencianas. Reflejo de este hecho, es la disminución de la superficie del lago de La Albufera, hoy en día Parque Natural y verdadero corazón geográfico, ecológico y núcleo histórico del arrozal valenciano, que pasó de una extensión de 13.972 hectáreas a 2.896.

En la Real Orden del 10 de mayo de 1860, quedaron declarados los acotamientos y los terrenos aptos para el cultivo, dejando clara la condición de que tenían que ser terrenos pantanosos y en los que no pudiera llevar adelante otro cultivo.

El heroico cultivo del arroz está paulatinamente pasando a ser un cultivo completamente mecanizado. El trasplante planta por planta es sustituido por la siembra directa mediante avionetas, el arranque manual de malas hierbas por la aplicación de fitosanitarios también desde el aire, la siega manual y la trilla por cosechadoras específicamente adaptadas al fango, los antiguos sistemas de riego heredados de los árabes por modernos sistemas de riego a demanda con drenaje individualizado, las traíllas tiradas por animales por niveladoras láser.

Hoy día se siembran en España más de 100.000 ha con un valor de producción estimado de más de 250 millones de euros (Cuentas Económicas de la Agricultura, enero 2016). En la Unión Europea, se cultivan algo más de 400.000 ha. Con una producción de unos 3 millones de toneladas Italia es el primer productor, con un 50% de la superficie total, seguido de España con un 25% de la misma y con el 30% de la producción. Y lo que es más importante, en las comarcas arroceras, pese al inevitable descenso de demanda de mano de obra asociado a la mecanización, el antaño heroico cultivo del arroz sigue erigiéndose como la principal actividad económica.

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